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lunes, 3 de agosto de 2015

Juana Bacallao



No se llama de verdad Juana Bacallao. No sabe cantar ni bailar, desafina y se le olvidan las letras de las canciones o las confunde y las reinventa. Aprendió sola a tocar el piano y las tumbadoras. Es una antigua empleada doméstica que se sube a los escenarios y hace cualquier cosa.

Por eso mismo, ahora a los 90 años, recién casada y llena de ilusión, es la última diosa viva de los cabarés cubanos de toda la vida y una leyenda de la música popular del Caribe.

Nació el 26 de mayo de 1925 en el barrio de Cayo Hueso, en la zona de Centro Habana, en una familia pobre y la bautizaron como Neris Amelia Martínez Salazar, pero el compositor Obdulio Morales la escuchó cantar un día en la casa donde trabajaba como criada y la convidó a que estrenara en un espectáculo una guaracha llamada Yo soy Juana Bacallao, escrita para una voz como la de ella. Con esa canción se volvió a bautizar y le faltaba otro: Juana la cubana.

En los años 50 hizo su carrera en los clubes de segunda, tercera y cuarta categoría de la capital cubana con ese público selecto y pendenciero que marcó definitivamente su estilo en escena.

Aunque estuvo muchos años prohibida en la televisión durante las dictaduras de Fulgencio Batista y de Fidel Castro, poco a poco llegó a los programas musicales más importantes y a la pista de Tropicana, donde compartió actuaciones con Nat King Cole, Bola de Nieve, Lucho Gatica, Cantinflas y Chano Pozo y otros artistas de aquellos mundos. Ha trabajado, además, en México, España, Venezuela, Estados Unidos y República Dominicana.

Es famosa por su afán de vestir con elegancia y se dice que su atuendo lo han diseñado siempre las envidiosas amantes de su maridos oficiales. También se vanagloria de ser una artista culta y que domina a la perfección el idioma español.

En ese sentido se perfila su único encuentro con Fidel Castro. Se dice que estaba de visita oficial en Cuba la gran cantante mexicana Toña La Negra y pidió actuar junto a Juana Bacallao. Le avisaron a la cubana y se presentó en el teatro donde estaba Castro en primera fila.

La artista llegó tarde y, por lo tanto, hizo esperar una media hora al dirigente, a la invitada extranjera y al público. Juana Bacallao llegó resuelta al micrófono y le dijo directamente al entonces presidente del país: "Disculpe mi tardanza pero estoy un poco nerviosa porque es la primera vez que actúo para usted y sus secuaces".

Ese momento se considera la primera crítica directa, aunque inconsciente, de un artista al jefe del régimen. Juana Bacallao con sus historias de irreverencias inocentes es, de todas formas, en los escenarios y en las calles, un recuerdo remoto de la libertad.

Raúl Rivero
El Mundo, 23 de junio de 2015.

Foto: Una de las imágenes de Juana Bacallao realizadas por la artista visual Teresa Correa (Las Palmas de Gran Canaria, España, 1961) que formaron parte de un proyecto fotográfico sobre la famosa cubana, inaugurado el 10 de enero de 2014 en el Centro de Arte Contemporáneo Wilfredo Lam, en la Habana Vieja.

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