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miércoles, 25 de mayo de 2016

Dolores Rondón, una mulata legendaria



Santa María del Puerto del Príncipe, la villa de los tinajones, la de estrechas calles está de cumpleaños. Llega a nuestros días empapada de historias que engrandecen el alma. Historias que hacen que uno se pierda en el tiempo e imagine a sus protagonistas envueltos en el velo de misterio que los convirtió en leyendas.

Cuentan los abuelos, los que todavía dicen 'abur' y 'cómo andáis', que todo comenzó en las húmedas y largas noches primaverales cuando los monteros de antaño, reunidos en torno al fuego se dedicaban a contar historias.

De esta forma nos surgen leyendas como la de la cruz de sal, la del diablo que habitaba la villa, la del aura blanca que logró salvar el leprosorio del Padre Valencia o la del Santo Sepulcro del Padre Agüero.

Sin duda alguna, una de las más representativas leyendas del Camagüey es la que rodea la historia de una mulata, quien ha sido inmortalizada y es conocida por varias generaciones mediante el epitafio que nos recuerda lo que realmente es esencial en la vida.

La criolla que protagoniza esta leyenda tuvo una existencia algo nebulosa. Hija ilegítima de un comerciante catalán jamás tendría, gracias a la doble moral de su tiempo, el apellido de su padre: nunca sería Dolores Rams y entonces nos llegó con el nombre de Dolores Rondón.

Criada en un barrio humilde de la villa, creció con el ansia de subir en la escala social y así ocupar en ella lo que, por las circunstancias de su nacimiento, le estaba vedado. Así se convirtió en una muchacha hermosa, refinada, orgullosa, siendo deseada por todos los hombres que la conocían.

Aparece en ese tiempo Agustín Moya, un barbero con una excelente vocación literaria y a quien la Rondón rechazó para casarse con un oficial español. La joven había logrado sus sueños.

Por la profesión de su esposo y no mucho tiempo después de las nupcias, Dolores abandona la villa con otro destino que en la leyenda se extiende desde Santiago de Cuba hasta La Habana.

Décadas pasaron y el barbero Moya no volvió a tener noticias de la esquiva mulata, a la que posiblemente fue olvidando, mientras dividía su tiempo entre la barbería, la literatura y las obligaciones que su oficio le imponía en los hospitales de la ciudad, pues los barberos debían servir además como sacamuelas o sangradores.

En tiempos de epidemia, Moya tenía mucho que hacer en los dos hospitales civiles de la villa: el de San Juan de Dios para los hombres y el de Nuestra Señora del Carmen para las mujeres.

En 1863 la viruela azotaba al pueblo y Moya hacía lo que podía en el hospital de mujeres. Allí, mientras atendía a una enferma en estado crítico, reconoció entre los estragos de la enfermedad un rostro conocido y amado. Ante él estaba Dolores Rondón, pobre, enferma y abandonada a la caridad pública.

El barbero no podía hacer nada ya, era demasiado tarde. Al otro día de haberla encontrado, la legendaria mestiza falleció y ni siquiera era posible reclamar el cuerpo que obtuvo descanso en una fosa común del Cementerio General.

Al parecer, la Rondón había enviudado. Sola y sin recursos regresó a Camagüey para llevar una vida anónima que terminaba así, en medio de una epidemia y socorrida por aquel que en otro tiempo había despreciado.

Ante esta situación, el barbero quiso poner un aleccionador epitafio en la fosa donde reposaban los restos de la que fuera su amada. Luego el texto ya era conocido por todos y aunque la fosa desapareció ya muchos pobladores tenían la transcripción o se lo sabían de memoria.

En 1935, por iniciativa del alcalde de facto Pedro García Agrenot, se construyó un pequeño monumento en el que está grabado el famoso epitafio: Aquí Dolores Rondón finalizó su carrera/Ven mortal y considera/ Las grandezas cuales son/ El orgullo y presunción/ La opulencia y el poder/ Todo llega a fenecer/ Pues solo se inmortaliza/ El mal que se economiza/ Y el bien que se puede hacer.

Por ironías del destino, después de morir en la indigencia y ser enterrada en el anonimato de una fosa común, el epitafio que recuerda la existencia de Dolores Rondón se ubicaba en la zona más aristocrática del cementerio, entre las familias que ella hubiera querido frecuentar en vida. De esta forma llegó a la grandeza y hoy a quien visita su tumba le recuerda que lo esencial se lleva en el alma.

Dione Ramos González, estudiante de periodismo
Periódico Adelante, Camagüey, 8 de febrero de 2016.
Foto de la tumba de Dolores Rondón tomada de The Legend of Dolores Rondon.

lunes, 23 de mayo de 2016

La Casa de Cultura de Velasco



Los sucesos de enero de 1959 pusieron fin a la intensidad constructiva del período republicano para dar a luz obras puntuales -Escuela Nacional de Arte, Pabellón Cuba, edificios académicos de la CUJAE- que hasta hoy son citadas como lo mejor de la arquitectura revolucionaria, antes de hundirse en la oscura era del prefabricado.

En este contexto, un promotor cultural llamado Félix Varona Sicilia, nacido en 1927, asumió “a pies juntillas” el precepto revolucionario según el cual la creación artística debía llegar a todos los rincones de la Isla, e hizo público su deseo de construir, en Velasco, su pueblo natal, perteneciente a la provincia de Holguín, la casa de cultura más bella de Cuba.

En Velasco, Félix Varona había fundado un grupo de teatro compuesto por aficionados, pero al no disponer de un lugar donde presentar sus obras, hicieron del espacio público su escenario. Por aquella época, mediante un amigo común, conoció al arquitecto cubanoamericano Walter Anthony Betancourt Fernández, quien convertiría el ambicioso proyecto del velasqueño en la soberbia obra que hoy recibe e impresiona a los visitantes.

La idea de una edificación maciza y apaisada -para no romper demasiado con la horizontalidad y escala humana de las casas circundantes-, construida en su totalidad con ladrillos rojos, se reveló como una acertada simbiosis entre el espíritu contemporáneo y el legado de la arquitectura tradicional cubana. La presencia de techos a dos y cuatro aguas con tejas criollas, la madera, la herrería, los paneles de cristal y hasta un rosetón con vitral coronando el frontón de la sala de teatro, son algunos de los elementos que hacen de la Casa de Cultura de Velasco un prodigio de modernidad capaz de recrear tanto el carácter de la arquitectura cubana del siglo XVIII como los códigos neo-historicistas, que ofrecen al espectador hermosas remembranzas del período románico europeo.

La excepcionalidad del inmueble también se verifica en su orgánica relación con el entorno natural y el atractivo sistema de circulación implementado por el arquitecto. Según palabras de Rafael Córdova, actual administrador de la institución, el proyecto original abarcaba dos manzanas, con dos escenarios interiores y tres a la intemperie. Si bien el resultado final no se ajusta del todo a la idea original, la Casa de Cultura de Velasco cuenta con una sala para conciertos y representaciones teatrales, un primoroso recinto con plataforma para clases de danza, espacios diversos para la enseñanza artística y una biblioteca pública cuyo estado general, como el de casi toda la edificación, deja mucho que desear.

No fueron pocos los obstáculos que debieron sortear Félix Varona y Walter Betancourt para que la obra fuera aprobada. El principal argumento en contra era lo inapropiado de la localidad escogida. Sobre este particular, el propio Córdova asegura: “La casa se terminó porque ya estaban construidos sus cimientos. Solo se quedó en Velasco porque no tenía rueditas. De lo contrario, ya se la hubieran llevado a otro lugar. Si esta casa estuviera en un sitio diferente, se habrían tomado un interés mayor en su restauración”.

Pese a que no existían fondos suficientes para costear el proyecto, el 4 de mayo de 1964 se inició la construcción de la Casa de Cultura. La inventiva de Félix Varona hizo de dos matas de mango la primera valla promocional para llamar la atención de vecinos y viajeros. Una soga extendida entre ambos troncos sostenía el cartel que cambió el cariz de los acontecimientos: “Por favor, done usted un ladrillo”, fue el mensaje elegido y surtió un efecto inmediato.

Los choferes de autos de alquiler entregaban dinero, y también los residentes contribuían -de acuerdo a sus posibilidades- económicamente o donando los preciados ladrillos. Ese fue el comienzo, gracias a la voluntad de dos hombres y al entusiasmo de un pueblito que no había soñado para su geografía nada semejante.

El proceso constructivo fue interrumpido en varias ocasiones por diversos motivos: falta de recursos, disensiones en cuanto a la pertinencia de la edificación y, finalmente, el deceso de Walter Betancourt en 1978. A cargo del proyecto quedó el arquitecto Gilberto Seguí, quien veló porque la obra -concluida en 1991- resultara lo más fiel posible a los planos trazados por su autor.

A pesar del invaluable tesoro que representa, la Casa de Cultura de Velasco lleva tres años cerrada al público. En 2013, ante su evidente deterioro, se redoblaron los esfuerzos para que fuese declarada Monumento Nacional. César Hidalgo, conductor del programa radial Huellas, especializado en el patrimonio holguinero, explicó a esta reportera que el único modo de reparar la Casa de Cultura era lograr su catalogación como Monumento Nacional, pero para ello debía primero ser restaurada. La vieja historia del huevo y la gallina.

Un colaborador anónimo aseguró que no han faltado inversionistas foráneos con voluntad de cooperar en la restauración. Pero la inflexible burocracia cubana, sumada al desvío, en 2004, de una cuantiosa suma aportada por un mecenas español para la conservación de la obra, ha hecho desistir a casi todos los interesados.

El quebranto general ocasionado por décadas de abandono y el paso del huracán Sandy en 2012, que arrasó con tejas y cristales, además de haber dañado severamente la carpintería, obligaron a la aprobación, en 2015, de un presupuesto que hoy se invierte a cuentagotas. Mientras, el centro de la vida cultural de Velasco se mantiene cerrado sin que las intervenciones realizadas hayan superado el arreglo de uno de los techos.

Se ha hecho muy poco, después de transcurridos tres años del cierre de la Casa a los usuarios debido a filtraciones que aceleraron el deterioro del inmueble. Rafael Córdova explicó a CubaNet que solo el techo y varios paneles de cristal del salón de danza han sido casi totalmente remozados desde que se iniciaran los trabajos en 2015, con un presupuesto de 173 mil pesos (unos 7 mil dólares).

Las obras, a cargo de una brigada de constructores por cuenta propia, debían extenderse al techo del teatro a partir del 1 de marzo de 2016, pero hasta el momento ha sido imposible contactar a los obreros, de manera que las autoridades implicadas se hallan nuevamente haciendo gestiones de contratación. La suma destinada a esta segunda etapa constructiva oscila en unos 224 mil pesos.

Pese a la indiferencia y las irregularidades, este recinto de la cultura comunitaria conserva muchos de sus accesorios originales: lámparas, cancelas, puertas, galerías… Es casi un milagro que el tiempo apenas haya hecho mella en estos preciosos elementos de diseño que conforman la exquisita visualidad interior de la edificación.

Entre las muchas cosas que definen a Cuba, sobresale el constante deslizamiento por el borde mismo del absurdo y, no pocas veces, el haberse lanzado de bruces a las empresas más ridículas. El empeño de los holguineros en lograr que la Casa de Cultura de Velasco fuese declarada Monumento Nacional, se estrelló contra argumentos que iban desde la insuficiente antigüedad de la construcción hasta la inapropiada localización de la Casa, pues Velasco no representa una atracción turística.

Lo insólito de tales posturas es que si se efectúa una revisión de la arquitectura cubana a partir de 1959, se percibirá que en más de medio siglo poco se ha hecho que valga la pena, lo cual hace incomprensible la dilación a la hora de jerarquizar una de las mejores construcciones del período revolucionario.

¿Qué tanto había que esperar? ¿Acaso es obligatorio que un inmueble posea tejadillo y entresuelo, como las casas coloniales, para optar por la categoría de Patrimonio Nacional? ¿Qué lugar y mérito corresponde a esa arquitectura erigida según los sueños de una revolución naciente, donde se suponía que todo fuese nuevo y osado?

Según Rafael Córdova, el administrador, existe un sobre sellado que contiene la esperada declaración de la Casa de Cultura de Velasco como Monumento Nacional, pero no se puede abrir en tanto la obra no esté del todo remozada. Paradójicamente, oficializar dicho nombramiento podría apresurar la llegada de los recursos necesarios y serían redoblados los esfuerzos para la ansiada restauración del edificio.

La Casa de Cultura de Velasco -hoy Centro Cultural Félix Varona- ha contribuido a visibilizar en el mapa de Cuba este pequeño pueblo de agricultores, que antaño era conocido únicamente por la bondad de su tierra para la siembra de frijoles.

La lenta depauperación del inmueble, su soledad y abandono, constituye una de las mayores contradicciones de la política cultural revolucionaria. ¿Era o no era un precepto del socialismo cubano llevar las artes a los rincones más apartados de la Isla?

Probablemente, al autor de la frase no se le ocurrió que la perseverancia de un aficionado y el genio de un arquitecto colocarían en la punta de una loma, por así decirlo, un auténtico símbolo de revolución cultural en favor de los campesinos. Símbolo que, con el paso inexorable del tiempo, ha demostrado cuánto de falacia había en aquellos discursos fundacionales.

Texto y foto: Ana León
Cubanet, 24 de mazo de 2016.
Leer también: Una joya de la arquitectura cubana.

viernes, 20 de mayo de 2016

Cienfuegos y sus dos cementerios (II y final)



Con un área total de más de 176 mil metros cuadrados, el Cementerio Tomás Acea, en Cienfuegos, fue construido en 1926 y se encuentra entre los kilómetros 3 y 4 de la antigua Carretera del Junco, hoy Avenida 5 de Septiembre. En 1978 fue declarado Monumento Nacional debido a sus valores arquitectónicos, históricos y ambientales.

Fue ejecutado con parte del dinero que dejó al morir la señora Francisca Tostes y García, viuda de Nicolás Acea y de los Ríos. La generosidad de esta familia permitió a Cienfuegos construir una necrópolis moderna, a la que le pusieron el nombre de su hijo Tomás.

Concebido para una población que entonces contaba con 150 mil habitantes, el proyecto y ejecución del cementerio estuvo a cargo de los ingenieros Pablo Donato Carbonell y Luis Felipe Ros. De ella impresionan la majestuosidad del edificio central y su sobrio diseño, inspirado en los cementerios del nordeste de los Estados Unidos.

Fueron aprovechadas las ondulaciones del terreno, en el que también resalta la armoniosa relación de las construcciones con la naturaleza, lo cual se pone de manifiesto en la denominación de las calles interiores: Los Pinos, Los Cedros, Los Robles, Las Palmas y Los Álamos, entre otras, las cuales sirven de enlace con todas las secciones en las que fue dividido el terreno.

Muchos aseguran que la fachada del edificio central está inspirada en la Acrópolis de Atenas aunque la magnificencia de la edificación obedece al estilo neoclásico, corriente arquitectónica que predominó en Cienfuegos desde finales del siglo XIX.

En esta necrópolis destacan los monumentos funerarios de la actriz Luisa Martínez Casado, el dedicado a los Veteranos de las Guerras de Independencia y el de los combatientes contra la dictadura de Batista y otros erigidos por pudientes familias cienfuegueras. También se destaca el Monumento a los Mártires del 5 de Septiembre de 1957, construido en 1977, un proyecto de los arquitectos Daniel Taboada y Enrique Capablanca y el escultor Evelio Lecour.

Uno de los custodios presentes en la necrópolis el día de nuestra visita, nos dijo que hasta hace aproximadamente un año, las fechorías en el cementerio Tomás Acea parecían no tener fin. “Es un cementerio muy grande, y aunque la cerca perimetral está en buen estado, no es muy alta y los maleantes se aprovechan de eso para entrar”.

Al preguntarle acerca de lo que buscan esas personas en el camposanto, nos respondió que “la mayoría vienen a robar huesos para hacer brujerías”, aunque ha habido quienes han sustraído elementos de bronce de los panteones y tumbas. Pero asegura que al aumentar el número de custodios, se ha podido frenar la comisión de esos delitos.

Debido al silencio sobrecogedor del lugar, quise saber si cuando trabaja de noche no siente temor. Sonriendo dice: “De los muertos no siento miedo pues ellos están ahí tranquilitos. De los que vienen a profanar sepulturas sí me cuido, y bastante, porque son gente de cuidado. Llevo quince años trabajando aquí y es un lugar tan natural como otro cualquiera, con la diferencia de que siempre te recuerda la cercanía de la muerte".

Y nos cuenta que hace unos meses tuvo que pedir ayuda a la policía, "pues de madrugada sorprendimos a tres ciudadanos tratando de abrir una de las bóvedas de las logias. La policía vino rápido, de lo contrario cualquier cosa habría pasado. Como ve, los peligrosos son los vivos, no los muertos". Y dando por terminada la conversación se alejó por la calle de Los Álamos.

Texto y foto: Roberto Jesús Quiñones Haces
Cubanet, 15 de marzo de 2016.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Cienfuegos y sus dos cementerios (I)



Muchos aseguran que Cienfuegos, aunque no está entre las ciudades más grandes y pobladas de Cuba, sólo es superada en cuanto a belleza natural y arquitectónica por La Habana.

La amplitud de sus calles y su trazado cuadricular unidos a su bahía, una de las más hermosas y activas del país, con el paisaje del Escambray al este, constituyen elementos que la distinguen.

A la antigua colonia de Fernandina de Jagua también la distingue el estilo neoclásico de sus edificaciones. La zona del parque José Martí, centro fundacional de la ciudad, destaca por la magnificencia de las construcciones que lo rodean, entre las que sobresalen el antiguo colegio San Lorenzo, la Catedral, el antiguo Ayuntamiento, hoy sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular y el Teatro Tomás Terry.

Las obras mencionadas constituyen ejemplos cimeros de una pujanza económica que benefició a la ciudad desde su fundación hasta 1959 y se extendió hasta el famoso Vedado habanero, donde la sacarocracia cienfueguera dejó sus huellas.

En Cuba hay sólo cuatro cementerios que han sido declarados Monumentos Nacionales: el Cementerio de Colón, en La Habana; el de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, y en Cienfuegos, los Cementerios de Reina y el Tomás Acea, algo que aporta otro elemento para su distinción entre las ciudades cubanas.

Ubicado en el barrio de Reina, al suroeste de la ciudad, su construcción se realizó entre 1836 y 1839 para sustituir a la primera necrópolis cienfueguera, fundada en 1820 en la zona de Cayo Loco. Al principio, el Cementerio de Reina era conocido como cementerio municipal, nombre que luego sustituyó por el actual.

Aunque perdió importancia luego de la construcción del Cementerio Tomás Acea, todavía en el Cementerio de Reina se realizan inhumaciones. Su valor histórico y patrimonial radica en que es el único cementerio de nichos verticales que ha sido conservado en el país pues el primero fue el de Espada, en La Habana, pero de éste sólo se conserva información documental.

El uso de nichos verticales era una práctica propia del siglo XIX que los cienfuegueros tomaron de Francia y se caracteriza por el uso de tres hileras de nichos.

En el caso del Cementerio de Reina, estos nichos conforman las paredes de su primer patio donde destacan sus lápidas, que hoy están consideradas como verdaderos tesoros del arte estatutario en bajo relieve, hechas de pizarra, hierro fundido y mármol. También se destacan las rejas de hierro por su calidad y terminado, las cuales delimitan tumbas y panteones y a ellas se unen admirables estatuas de mármol, como la de La bella durmiente, considerada una copia de otra que se encuentra en el cementerio de Stagueno, Italia.

Los nichos más antiguos que se conservan en el lugar son los de Andrés Dorticós Casseau (1843) y el de Juan Vives (1845). En esta necrópolis también se hallan los restos de insignes patriotas de nuestras gestas independentistas, entre ellos el general de brigada Henry Reeve, El Inglesito, el comandante José Manuel Cepero Abreu y el general Higinio Esquerra.

Declarado Monumento Nacional en 1986, el Cementerio de Reina necesita una urgente atención: a la inexorable acción del tiempo se unen las acciones delictivas que han provocado evidentes daños.

Texto y foto: Roberto Jesús Quiñones Haces
Cubanet, 15 de marzo de 2016.

sábado, 14 de mayo de 2016

Bayamo, ciudad de himno y combate



Bayamo es una ciudad bañada por las aguas del río del mismo nombre, actualmente la capital de la provincia de Granma y escenario de acontecimientos trascendentales que avalan su condición de Monumento Nacional y Cuna de la Nacionalidad Cubana.

Segunda villa fundada en Cuba por los colonizadores españoles, el 5 de noviembre de 1513, conserva su nombre aborigen y es la patria chica de próceres como Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Francisco Maceo Osorio (http://www.ecured.cu/Francisco_Maceo_Osorio) y otros dignos patriotas. Lugar de bellas tradiciones que han llegado hasta nuestros días y forman parte de la identidad nacional.

A más de cinco siglos de su fundación, Bayamo abre horizontes desde la voz y protagonismo de sus habitantes. Quienes la ven de formas diversas, pero con semejante pertenencia.

Julia Santisteban, 62 años, vecina del Reparto Jesús Menéndez, considera que “Bayamo ha cambiado mucho desde que la conocí, allá por el año 1953, pues nací en Santiago de Cuba. Es una ciudad cercana aunque nunca la hayas visitado, pues se habla de ella en los libros y en las escuelas, por su importancia en la historia cubana. Pero no se ha desarrollado como se merece. Para mí, Bayamo tiene más relevancia incluso que la ciudad donde nací".

Un detalle poco conocido de su fundación lo cuenta el historiador Aldo Daniel Naranjo: “En el año de 1517 Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos y Reina de España, concede un escudo de armas a Bayamo, que fue el primero asignado a un pueblo del Nuevo Mundo. En la década de 1570, esta ciudad era la más próspera de las villas cubanas, al contar con un tercio de la población existente en esos momentos en la Isla. Ya en 1766, en el Convento de San Francisco, existía en Bayamo una Escuela de las Primeras Letras, Cuentas y Latinidad".

Luis Roa Miniet, ex estudiante de artes plásticas de la extinta Academia Oswaldo Guayasamín de Bayamo, señala que tuvo el privilegio de formarse en una de las escuelas con mayor prestigio en la formación de plásticos del país. "Y, además, en nuestra propia ciudad y provincia. Ahora, por decisiones que nadie entiende, hay que irse a estudiar a Holguín o Santiago de Cuba".

En el territorio que ocupa hoy el municipio de Yara, tuvo su primer asiento la ciudad insignia. El 29 de abril de 1604, el obispo Fray Juan de las Cabezas Altamirano fue raptado en Yara por el corsario francés Gilberto Girón. Este hecho, unido al rescate del obispo, sirvió de inspiración a Silvestre de Balboa Troya y Quesada para escribir, en 1608, el monumento más antiguo de la literatura cubana: Espejo de Paciencia.

El joven poeta Omar Parada Soto declara: “Vivimos orgullosos de las magistrales páginas literarias que se crearon en Bayamo por el bien de la nación. Pero es lamentable que los destinos de publicación y promoción de nuestras creaciones, vayan asociados al lugar donde vivas. Estar en una ciudad de interior no nos ayuda en nada. A pesar de la puesta en marcha de casa editoriales provinciales, La Habana y el Instituto Nacional del Libro siguen siendo los que determinan los planes editoriales y quiénes acceden a sus beneficios. Bayamo podría exponer y ofrecer mucho más al catálogo literario nacional, pues tenemos excelentes escritores.”

Primera ciudad liberada por el Ejército Mambí bajo el mando del patricio Carlos Manuel de Céspedes, quien constituyó en sus predios la República en Armas. En sus calles plenas de regocijo y fervor se compuso e interpretó por vez primera el Himno de Bayamo, hoy Himno Nacional de la República de Cuba.

Los bayamenses defienden su historia. Es el caso la octogenaria Francisca Fonseca: “Bayamo atesora hermosas leyendas y obras arquitectónicas entre las que se destacan la Capilla Nuestra Señora de los Dolores, hoy Catedral Arquidiócesis Bayamo- Manzanillo, el pórtico del primer Cementerio Católico de América Latina y las ruinas del glorioso incendio de 1869. La ciudad conformó su identidad cultural en el período colonial, presentando determinadas características en su devenir histórico con ciertos rasgos que aportan matices peculiares dentro de la unidad de la nación.”

La Bayamesa, considerada la primera canción romántica cubana, escrita por José Fornaris, puesta en música por Céspedes y Del Castillo e interpretada por el tenor Carlos Pérez Tamayo, acompaña, desde el 27 de marzo de 1851, ese halo libertario de paz y prosperidad de una ciudad que se antoja diferente.

Marcel Escobar, 24 años, dice: “Soy muy feliz en mi ciudad. Me encanta y la disfruto cada día. La extraño cuando estoy fuera y cuando la comparo con otras del país, me apego más a ella. Los bayameses somos personas abiertas y solidarias. Somos privilegiados de haber nacido y de vivir una ciudad que es símbolo para todos los cubanos. Aunque debemos protegerla y dignificarla más. Nos toca a los jóvenes ese papel".

Según Ludín Fonseca, historiador de la ciudad, su impronta en la senda de la patria, “le señala siempre presente. La etapa final de la lucha del pueblo cubano por su definitiva independencia tuvo en Bayamo a una ciudad aliada y cómplice. No se le ha cuidado como merece, su arquitectura colonial está muy deteriorada y faltan los recursos para su restauración. En Cuba hay urbes mejor conservadas que Bayamo y eso es triste y lamentable.”

Y es que esta ciudad de ensueños, bardos y poetas, hace honores a la sabia de grandes hombres que la redefinen, como el investigador Ángel Lago Vieito quien en su artículo La Identidad Cultural en el Bayamo Colonial escribe: “Bayamo fue considerado como el pueblo más díscolo y pleitista de la Isla; los capitanes generales sostenían el criterio de que sus habitantes eran desobedientes, no cumplían las disposiciones de las autoridades superiores, y cuando se intentaba castigarlos no era posible hacerlo porque se refugiaban armados en los montes”.

De esa razón de fuerza y espíritu se nutre y se levanta la nueva ciudad. Junto a ella, su pueblo, el cual con sus modos de percibirla y hacerla suya, la ofrenda al altar supremo de la patria.

Texto y foto: Ricardo Sánchez Tamayo
Cubanet, 5 de noviembre de 2015.

jueves, 12 de mayo de 2016

Boom poblacional en Cárdenas


Fuera y dentro de Cuba se conocen el próspero balneario de Varadero y los pozos de petróleo en tierras de la zona. Pero apenas se sabe de Cárdenas, a 150 kilómetros al este de La Habana, donde están enclavadas todas esas riquezas.

Es el municipio cubano que más crece en población, un caso raro en una nación de 11,2 millones de habitantes, marcada por el acelerado envejecimiento, entre otras causas debido a las bajas tasas de natalidad y fuerte emigración hacia otros países.

En la última década, Cárdenas vive un aumento anual de 1,36 por ciento de su gente, en su mayoría por el flujo migratorio interno, lo que actualmente la convierte en una localidad casi tan poblada como Matanzas, la capital de la provincia del mismo nombre, y de la cual el municipio forma parte.

“La ciudad no estaba concebida para un crecimiento de manera abrupta, que ha rebosado todos los servicios de infraestructura”, explica Lázaro Vicente Suárez, vicepresidente del gobierno municipal.

Las autoridades calculan en 150 mil el número de habitantes y en 20 mil personas de paso en Cárdenas, un territorio llano de 577 kilómetros cuadrados, de los que más de 300 los ocupa la ciudad cabecera del mismo nombre.

Suárez explicó que los migrantes vienen de todas partes de la isla, atraídos por las oportunidades en los sectores de turismo, petróleo y construcción. Y también en el floreciente sector privado, que registra 12.300 trabajadores, la mayor cifra de la provincia. Los trabajadores estatales reciben salarios superiores a los 24 dólares mensuales.

Los nacidos y criados en Cárdenas opinan que la naturaleza bendijo a estas tierras por partida triple.

En el municipio se ubican los 22 kilómetros de playas de Varadero, conocidas en otras latitudes por sus aguas azules y arenas blancas y muy finas. En Varadero se edificó y se sigue ampliando, el mayor polo turístico de Cuba, que facturó 38 por ciento de los 2,700 millones de dólares obtenidos en 2014 por la industria del ocio.

Debajo de esas costas paradisíacas, pasa un rico yacimiento de petróleo, denominado Varadero 1.000, explotado a través de la perforación horizontal más larga hecha en el archipiélago cubano. Con 90 pozos, ese campo aportó 185 millones de barriles entre 1971 y 2014.

Cádenas, además, está rodeada de canteras de minerales, canteras que han nutrido las grandes construcciones llevadas a cabo durante los últimos veinte años y siguen posibilitando la expansión del polo turístico, situado a 10 kilómetros del centro de la ciudad.

Pero la llegada sostenida de nueva población hizo colapsar los servicios básicos de abasto de agua, recolección de desechos, tratamiento de aguas servidas, generación de electricidad y hasta de educación y salud. En la periferia de Cárdenas crecieron los asentamientos informales.

Si uno se aleja unos pocos kilómetros del centro urbano, llega al caserío La Cartonera, llamado así por estar cerca de una fábrica de cartones. Entre calles polvorientas se alzan 200 viviendas ilegales de paredes de canto y techos de hormigón armado en su mayoría, aunque unas pocas tienen cubiertas ligeras de metal o fibrocemento.




En tendederas colocadas en lo que será el portal de su casa, la camarera Yelenis Irán, de 32 años, cuelga sábanas blancas y ropa para secarlas al sol. “Somos naturales de Baire y ya toda la familia ya está aquí”, dice Yelenis, madre y trabajadora de un hotel en Varadero. “Todavía no tenemos propiedad de la vivienda. Ellos (las autoridades) una vez nos dijeron que hiciéramos los papeles. Hicimos algunos trámites, pero nunca más han vuelto”, indica la joven, para quien la falta de agua y deficiente recolección de basuras son los principales problemas.

“El objetivo del gobierno es legalizar los 21 asentamientos en esa situación, para poder ordenarlos de manera adecuada”, señala Ernesto Pérez, desde hace cuatro años presidente (alcalde) del gobierno municipal de Cárdenas. Pérez asegura que "no es política del Estado cubano que esas personas sean desalojadas”.

Las autoridades tienen registradas alrededor de 4,500 viviendas ilegales, aunque en los últimos tiempos, la administración actual logró entregar las propiedades y mejorar la situación de ocho comunidades sin papeles.

“La ciudad se caracteriza por sus calles muy rectas. Eso se ha perdido en las zonas donde las personas construyeron en forma ilegal. Hasta las autoridades han tenido que demoler construcciones en lugares totalmente inadecuados”, aclara la profesora Beatriz Lima. A su juicio, “Cárdenas de alguna manera se ha detenido para desarrollar a Varadero. Me parece que todos los esfuerzos han ido hacia allá”.

Las autoridades locales no tienen todas las herramientas en sus manos para terminar con esa situación. Integrantes del consejo de gobierno municipal explicaron a IPS que el Instituto de Planificación Física carece de una norma para legalizar los asentamientos irregulares, como la hubo en un pasado reciente. Y en la localidad dependen de la decisión centralizada de dicho Instituto.

Como Cárdenas, los 168 municipios subordinados a las 15 provincias cubanas, sufren limitaciones para desempeñar su gestión, por el burocratismo y los grandes problemas acumulados por la postergación durante décadas de los planes territoriales, en un país de sistema centralizado y estatatizado que las reformas iniciadas en 2008 pretenden cambiar.

Aunque calificadas de lentas e insuficientes por los especialistas, las transformaciones realizadas por el gobierno de Raúl Castro pueden contribuir al empoderamiento de las municipalidades y, sobre todo, en la creación de pequeños fondos propios derivados de los impuestos al sector privado.

“La idea del impuesto de uno por ciento es magnífica porque todo va al desarrollo local”, sostiene el alcalde Ernesto Pérez, en referencia al gravamen sobre los ingresos que desde 2015 todas las empresas, sociedades mercantiles y cooperativas pagan a las arcas municipales.

En 2015, Cárdenas recaudó 7,6 millones de pesos cubanos (316,600 dólares) y en 2016 estima ingresar ocho millones (333,300 dólares). Del dinero ingresado el año pasado, destinaron fondos para la construcción del nuevo acueducto, en fase de ejecución, que ya ha beneficiado a 25 mil personas, aunque todavía otras 30 mil esperan por agua corriente.

Según el alcalde, manejan alternativas para la montaña de asuntos pendientes, en un plan de ordenamiento territorial y una estrategia de desarrollo local. Entre otros, discuten un proyecto para construir el ansiado alcantarillado, con la cooperación alemana planean un sistema de clasificación, recolección y reciclaje de basuras y tienen previsto un vertedero municipal, cuatro nuevas subestaciones de generación eléctrica así como un complejo escolar.

Muchas de esas medidas han sido originadas por el bloom poblacional en el municipio de Cárdenas.

Ivet González
IPS, 19 de febrero de 2016.
La foto de Yelenis Irán fue realizada por Jorge Luis Baños/IPS.
Ver video del compositor cubanoamericano Jorge Luis Piloto interpretando su canción dedicada a Cárdenas, su ciudad natal.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Santiago de Cuba: mercado de encantos




Muchas son las creencias que le han aportado al cubano las diferentes culturas que se fueron uniendo para formar nuestra nacionalidad. En Santiago de Cuba eso se respira en la personalidad de sus habitantes, en el ambiente de sus empinadas calles.

No son pocos los santiagueros que apuestan por recibir alguna ayuda de esos santos/orishas que a muchos les acompaña en diversos instantes de su existencia. Para lograr la “ayuda" precisada, siempre tendrás que hacer una ofrenda, bañarte con alguna yerba o utilizar animales o huevos en una “limpieza”.

Los “ingredientes del remedio santo” suelen ser difíciles de conseguir en otras provincias, pero en Santiago no es así. El nativo sabe que, por un determinado precio, en la intersección de la Avenida Martí con la Calle Moncada, se pueden encontrar esos elementos “necesarios” para continuar buscando la felicidad, sin temerle al "mal de ojo".

En esa especie de mercado de encantos venden desde palomas, jicoteas, gallinas prietas o de guinea, agua bendita, aceites con poderes especiales hasta yerbas como 'abre camino', 'rompe saragüey' o 'yo puedo más que tu', entre otros productos milagrosos.

Personas de bajos ingresos han encontrado en esos rudimentarios quioscos el sustento para ellos y sus familiares. Caminar por el inusual mercado es una experiencia interesante.






Texto y fotos: Taylor Emilio Torres Escalona
Havana Times, 29 de enero de 2016.

lunes, 9 de mayo de 2016

Matanzas, el París cubano



Matanzas y París, dos ciudades separadas por el Atlántico, distantes una de otra por cientos de millas, sin embargo tienen algo más en común que sus bellezas naturales.

Matanzas acogió y abrigó en su seno, desde épocas pasadas, a hijos de la tierra de Víctor Hugo. Aquí dejaron los parisinos su impronta haciendo posible que no solo nos una el hecho de contar con nombres en común: París, Louvre, Concordia o Versalles. Entonces ¿quién pone en duda la huella francesa en nuestra matanceridad?

Desde el siglo XVI existe constancia de la presencia francesa en la ciudad de Matanzas. Muestra de ello se evidencia en las construcciones, no solo por el estilo neoclásico de algunas de ellas, sino además porque fueron diseñadas y/o construidas por arquitectos franceses. Hoy esas obras son mudo testigo de ese lazo que une a ambos pueblos. Una relación que se ha mantenido por más de cinco siglos.

A Matanzas se le conoce por unos setenta sobrenombres, pero ninguno de ellos hace referencia o establece una similitud con la capital francesa. Es por ello que el presente trabajo pretende navegar a través de la historia para demostrar que a pesar del inmenso Atlántico que nos separa, París y Matanzas son ciudades con muchos aspectos en común, siendo imposible hablar de la ciudad sin tener en cuenta la huella francesa en nuestra identidad. Por eso me atrevo a decir que un sobrenombre que nos haría justicia sería Matanzas, el París cubano.

Se tiene constancia que desde 1537, marinos franceses rompieron el dique del aislamiento internacional de Cuba, estableciendo las primeras conexiones entre extranjeros y colonos de la isla. Alonso Suárez de Toledo durante más de cinco lustros estuvo abasteciendo de maíz, carne, casabe, cuero, sebo y miel a los corsarios franceses.

El 15 de diciembre de 1576, el barco francés El Príncipe, ancló en la bahía de Matanzas. Una parte de su tripulación navegó por el río San Juan hasta las propiedades de Suárez de Toledo para abastecerse de productos. Esto originó tal escándalo que llegó a oídos del rey Carlos I, lo cual provocó que el monarca español decidiera suprimir el amparo y acogimiento brindado en Matanzas a enemigos de su imperio.

Ya en el siglo XVIII, Matanzas es una ciudad moderna, abierta al mundo y que muestra un incipiente crecimiento poblacional. Con el fin de mensurar tierras acuden a nuestra urbe los agrimensores Luis de Lamar y Govín y el francés Miguel du Brocq y Lesspes.

A finales de ese siglo, exactamente el 14 de julio de 1789, ocurre un hecho que marcaría el destino de los pueblos del mundo, nadie como Víctor Hugo ilustraría mejor su influjo: "Con la inspiración de sus pensadores y poetas se han formado desde 1789 todos los héroes de todos los pueblos". Para la posteridad, el poeta avala la trascendental importancia de la Revolución Francesa, que marca un hito en la historia universal.

Su influencia llega a Cuba y se aprecia en los símbolos patrios, dos de ellos, el escudo y la bandera, creados por el matancero Miguel Teurbe Tolón. En su diseño y colores (azul, blanco y rojo), la bandera de la estrella solitaria no solo plasma las ideas de libertad sino también las de igualdad y fraternidad que inspiraron a la Revolución Francesa.

Brian Pablo González Lleonart, estudiante de periodismo
Periódico Girón, Matanzas, febrero de 2016.
Foto: Parque de la Libertad, en el centro de la ciudad de Matanzas. Tomada del periódico Girón.

Primero de una serie de cuatro reportajes: el segundo; el tercero y el cuarto.


viernes, 6 de mayo de 2016

Jugos en La Habana



En La Habana, por lo general, si usted pide un jugo en una cafetería privada (mejor no hablar de las estatales), debe conformarse con uno hecho de un concentrado de frutas o mermelada o con uno elaborado con un pedacito de la fruta y bastante agua y azúcar.

La mayor virtud de esos jugos es el precio: de 3 a 5 pesos moneda nacional. Un jugo de frutas frescas, hecho al momento, y tener la opción de endulzarlo o no, cuesta un peso convertible en un hotel o un establecimiento estatal en divisas o uno de los privados 'de primera línea', donde los precios (y la calidad) igualan o superan a los estatales.

Los cubanos decimos que “la buena vida es cara; la hay más barata, pero no es vida”. Sin embargo, en la Calle 3ra. y 6, detrás de un parqueo, muy cerca del hotel Meliá Cohíba, en el Vedado, se encuentra la Juguera de 6, un lugar donde es posible beber un jugo hecho al momento con frutas frescas, por solo 4 o 5 pesos cubanos. Usted puede endulzarlo con azúcar blanca, azúcar morena o miel o no endulzarlo. Puede pedirlo con o sin hielo frapé.

Hablo solo de los jugos más comunes: fruta bomba, guayaba, naranja, piña, mango... También hay combinaciones de frutas y de frutas con vegetales. Para no cansarlos, hay 97 combinaciones, entre ellas, coctel de frutas, guarapo y guarapo y prú oriental. El creador de ese negocio es José Alberto Puig Santiesteban, un hombre de 36 años, licenciado en Derecho y máster en Relaciones Internacionales, quien nos dice:

"Hacía falta un sitio así, donde se pudieran consumir frutas y vegetales naturales y promover calidad de vida. Hay un antecedente, con los Fruticuba en la década de 1970. Se comercializaban muchas frutas, pero sin enfoque de salud. Las condiciones económicas cambiaron, muchos cultivos fueron afectados por plagas, las frutas empezaron a escasear. Hace unos tres años, se vio un despertar en las cosechas y pude empezar este proyecto. Trabajamos a partir de la fruticultura y la frutoterapia, la base científica se impone.

José Alberto es un estudioso de la fruto terapia y los beneficios de consumir frutas y vegetales, por ello explica que "en las frutas y los vegetales el organismo encuentra los minerales y vitaminas esenciales para el gasto energético diario, el desarrollo celular. Consumimos muchos alimentos de origen animal para obtener nutrientes que están en frutas y vegetales. Empecé a estudiar y a ver que la combinación de algunos vegetales y frutas tenía impacto en determinadas patologías.

"Muchos científicos aseveran que pueden llegar a curar. Vemos las infinitas propiedades de la guanábana, sobre todo, en el tratamiento contra el cáncer; la remolacha para limpiar el hígado; las propiedades antibacterianas de la piña. La medicina contemporánea, a veces rechaza esto porque las grandes transnacionales necesitan vender medicamentos. Nuestros hábitos alimenticios han estado mal dirigidos, primero por la escasez, luego por idiosincrasia.

Originalmente, José Alberto quería presentar 81 recetas de jugos de frutas y vegetales para atenuar, disminuir o sanar trastornos orgánicos que no llegan a ser enfermedades: calvicie, aparición de canas, celulitis, pero "debíamos certificar cada receta con las autoridades sanitarias del país y eso nos tomaría mucho tiempo. Cada receta es casi un trabajo de doctorado. Decidimos poner la información a disposición del cliente, de manera que si se ve identificado en una patología o trastorno orgánico decida consumir determinada fruta".

En la Juguera de 6, los jugos se elaboran con frutas que José Alberto compra frescas diariamente. "Las selecciono personalmente. Tengo proveedores estables y serios; algunas las pongo a madurar, como el plátano, el mamey y la fruta bomba, para evitar la incidencia de químicos", aclara.

¿Cómo puede ofertar jugo de mango en febrero?, le pregunto.

-En la temporada de mango, compro muchísimo y lo lasqueo. Tengo una nevera contratada, con un nivel de refrigeración de menos 55 grados. Las propiedades de textura, color y sabor no se pierden. Se pierde apenas un 5% de textura. Puedes consumir un jugo ahora y parece que el mango fue acabado de pelar.

Las frutas son cosechadas en Cuba, incluyendo la pera, la uva, la ciruela y la fresa. La manzana la compra en la tienda. En la juguera hay 97 ofertas a partir de 14 frutas y 13 vegetales. Siempre veo muchos adolescentes, pero según José Alberto muchos clientes afirman que sus hijos antes no consumían frutas ni vegetales. "La mayoría de estos muchachos pedían los jugos tradicionales de estación: piña, guayaba, mango... Después empezaron a probar las combinaciones con vegetales y muchos se han hecho adictos".



Para un asmático, ¿qué recomienda?

-Consumir jugo de piña regularmente. Esta fruta es antiespasmódica y antibacteriana, ayuda a limpiar los bronquios. Cuando comienzan los procesos gripales y afectación en la garganta, hay algún ganglio inflamado por una pequeña infección, las gárgaras de ese jugo son fundamentales.

¿Y a una persona con osteoporosis por falta de calcio?

-El jugo verde es fundamental: apio, pepino, perejil, jengibre y espinaca. Esa combinación proporciona un grupo de minerales esenciales para el desarrollo de las células óseas. El ser humano necesita consumir diariamente alrededor de 90 minerales esenciales para el funcionamiento de toda esta maquinaria que somos, y esos están en las frutas y los vegetales.

-Personalmente, recomiendo también las combinaciones con leche de coco: con mamey o fruta bomba, es como un batido. El coco es fundamental por los nutrientes que aporta. Tiene un alto valor calórico sin generar colesterol ni un alto nivel de grasa en el organismo. Es una grasa natural no saturada que inmediatamente se convierte en glucosa y aminoácidos esenciales. Es muy bueno combinado con frutos secos.

A pesar de la alta inversión que José Alberto debe hacer diariamente, sus jugos cuestan igual que uno hecho con concentrado o mermelada en otros sitios. El más caro es el jugo de fresa y las combinaciones con esta fruta: de 10 a 12 pesos.

-Tenemos una amplia variedad de jugos y eso nos permite tener un alto número de clientes. Hay dos tipos de utilidades: una en función del precio de la oferta y otra en función de la demanda. Ganamos centavos por cada vaso de jugo, pero por la demanda logramos obtener un mayor nivel de utilidad; un porciento considerable se destina al desarrollo de la juguera. Somos proveedores de varios restaurantes privados e incluso algunos hoteles han contratado nuestros servicios. Un jugo que vale aquí cuatro pesos cubanos, ellos lo venden en 1 o 1.50 cuc.

-Nuestro enfoque es comunitario. Damos atención diferenciada a ancianos, enfermos, convalecientes, embarazadas y a niños menores de dos años. Nos conformamos con que sus padres o abuelos los traigan, es una forma de promover salud; eso nos interesa más que el pago. Los bancos que hay en la juguera son para uso de todos los clientes, pero los ancianos y embarazadas tienen prioridad.

En una ocasión, llegué a la juguera, vi a un joven ubicado al final, pendiente del servicio. La empleada que me atendió olvidó aclarar que mi jugo no llevaba hielo. Yo estaba dispuesta a consumirlo así, porque no hacía frío; el joven del final le indicó con una seña que lo elaborara otra vez. Es el supervisor.

-Cuando estoy realizando alguna gestión, explica José Alberto, necesito que alguien vele por cada detalle: la calidad, el servicio, la higiene, el cobro. Aquí, todos respetamos el principio de que el cliente nunca puede quedar insatisfecho.Tengo usuarios que vienen desde muy lejos y ya eso representa un gasto. Esa persona, y todos, deben recibir un trato óptimo. Si alguien tiene la más mínima queja, debe haber una solución inmediata. En su caso, fue volver a elaborar el jugo. Aunque adiestramos a los elaboradores, el error humano puede existir. Si el cliente lo siente un poco pasado de limón, por ejemplo, se le repone el jugo y en ocasiones no se le cobra.



La primera vez que conversé con José Alberto Puig, me contó varias experiencias con clientes que lo han motivado más. Comparto una que me impresionó: "Un cliente vino con su niño de 5 años y le compró un jugo de fresa. Para él pidió uno de aguacate con limón y piña. El niño no había escuchado los ingredientes y cuando vio el jugo de su padre pidió probarlo, le gustó y quiso uno. El padre pidió al empleado que no dijera los ingredientes en voz alta, porque al niño no le gustaba el aguacate. Pero se tomó el jugo. Muchos padres nos dicen que donde único el niño se toma un jugo o se come un cóctel de frutas es aquí. Ese es nuestro mayor aliciente. No tengo anuncios, no pongo pegatinas en ningún lugar, no envío SMS. La publicidad nos la da el cliente, por su satisfacción con el servicio".

La juguera cumplirá tres años el próximo 6 de junio. Desde que abrió no ha cerrado un solo día ni los feriados del 25 de diciembre y 1 de enero. "Incluso hemos abierto cuando ha habido penetraciones del mar. No podemos cerrar. Ese cliente que viene de lejos, quizás no sabe que el mar penetró, se mojó los pies y llegó hasta aquí, merece respeto.

A pesar del esmero que pone en su trabajo, José Alberto considera que si el negocio tiene calidad, es gracias a sus clientes. "Ellos han demandado un sitio así, yo solo he respondido a la demanda. Incluso me han sugerido combinaciones". Antes de despedirnos, me dice que nada de esto sería posible sin sus trabajadores. Por eso insiste en que aparezcan junto a él en una foto.



Yusimí Rodríguez
Fotos: Juan Suárez
Havana Times, 22 de febrero de 2016.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El color de Alquízar



El fango en las principales calles de Alquízar se ha convertido en el color local que identifica a este municipio, perteneciente a la actual provincia de Artemisa.

Sus calles siempre están cubiertas de lodo. Sus pobladores no pueden impedir que el fango llegue hasta las puertas de sus casas. Tampoco nada pueden hacer quienes trabajan en las tiendas y establecimientos que se encuentran ubicados en la calle principal de Alquízar, pues constantemente las personas entran y ensucian el piso.

El tema de las calles enfangadas en Alquízar no es nuevo. Desde hace años, los residentes en ese municipio, piden que se solucione esa situación. Exigen que se realice un buen trabajo de viales, sobre todo en la arteria principal del pueblo, así como un fresado adecuado que ayude al drenaje del agua cuando llueve.

Las reparaciones, dicen, deben tener una correcta terminación y no que por encima viertan una fina capa de chapapote que suele durar hasta que caiga el primer aguacero. Si no se reparan bien y rápidamente, dentro de poco tiempo serán callejones.

Debido a la suciedad y el fango, las calles de Alquízar son difíciles de transitar, incluyendo la avenida donde se encuentran situadas las tiendas de la localidad y es la de mayor tránsito de personas.

Los alquizareños quieren tener un pueblo limpio y bonito. Y no con el color a fango que hoy lo caracteriza.

Texto y foto: Misael Aguilar Hernández
Red Cubana de Comunicadores Comunitarios
Artemisa, 25 de febrero de 2016.