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sábado, 20 de diciembre de 2014

La "letra pequeña" que los cubanos debemos exigir



Fue la noticia del día, en Suiza, Europa y el mundo. Ya la Casa Blanca adelantó una hoja de ruta. Pero hay otra, de 'letra pequeña' que los cubanos de la isla y del exilio debemos tener en cuenta.

Antes de que Raúl Castro ordene dejar de reprimir, excarcele a todos los presos políticos y de conciencia, autorice la legalización de partidos disidentes y la acreditación de periodistas independientes a eventos oficiales, antes incluso de que John Kerry viajr a Cuba y se abran las embajadas en Washington y La Habana, al margen del país donde vivamos y de la ideología que tengamos, los cubanos debemos comenzar a exigir:


  • - Que el régimen le quite al dólar ese 'impuesto revolucionario' que en una de sus rabietas antiyanquis, Fidel Castro le puso en 2005. En sus inicios el descuento era de un 20%, después lo rebajaron a un 10%. Por 100 dólares, en las Cadecas o casas oficiales de cambio, te dan entre 86 y 88 pesos cubanos convertibles (cuc).

  • Que las llamadas a Cuba, sobre todo desde Estados Unidos y algunos países europeos (desde Suiza cuesta 2 francos suizos el minuto) tengan precios normales, razonables.
  • Que en las tiendas cubanas por divisas dejen de embolsarse tanto dinero por los excesivos precios a mercancías a veces obsoletas.
  • Que el gobierno vaya erradicando esa mentalidad de que a los parientes en el exterior hay que ordeñarlos como si fueran vacas. Y no solo pretende que manden dinero, alimentos, medicinas y ropa a sus familiares en Cuba, si no también que les recargue los celulares y les pague las vacaciones en hoteles, entre otras ofertas que contínuamente hacen Cubacel y agencias cubanas de turismo.
  • Que la Aduana General de la República derogue esos decretos abusivos: además de pretender llenar su saca por el cobro excesivo de impuestos en los aeropuertos, también se ha propuesto hacerlo con aquellos residentes en el exterior que envían paquetes postales a sus familias en la Isla. Que permita recibir hasta 5 kilogramos sin tener que pagar cuc para recogerlos en las oficinas de correo.
  • Que el régimen autorice a los dueños de negocios a recibir alimentos y otros artículos desde la Florida, como hasta hace poco permitía.
  • Que de nuevo autorice las tiendas particulares de ropa y calzado así como los cines 3D privados, que pese a la prohibición, siguen ofreciendo funciones clandestinas en casi todos los barrios.
  • Que acabe de permitir que la gente pueda tener conexiones legales a internet desde sus domicilios, a precios razonables.
  • Que aunque sea en divisas, los cubanos puedan comprar periódicos y revistas de Estados Unidos y España, entre otros países.
  • Que los bancos que dejaron de operar en Cuba, por el embargo, como fue el caso del UBS en 2005, a quienes Estados Unidos puso una fuerte multa, puedan volver a operar.
  • Que desde cualquier sucursal de Western Union en el mundo se pueda enviar dinero a Cuba, y no solo desde Estados Unidos.
  • Que Cuba deje de piratear películas, canciones y seriales televisivos de Estados Unidos, que respete los derechos de autor y legalmente trasmita en vivo y directo, desde la ceremonia de los Oscar y la entrega de Premios Grammy hasta conciertos de Bruce Springsteen.

Quedan más asuntos de interés para los cubanos de una y otra orilla, pero no quiero terminar sin pedir que aunque con retraso, la radio y la televisión cubanas retransmitan, traducida al español, la intervención de Barack Obama desde la Casa Blanca el 17 de diciembre de 2014, día de San Lázaro, santo cubano milagroso, del inicio de la festividad judía de Janucá y cumpleaños 78 del Papa Francisco.

Tania Quintero

Foto: Vendedor de especias en agromercado de Cienfuegos. Tomada del blog Carmen et David.
Leer también: Ni momento histórico ni la cabeza de un guanajo.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Havana City: Los Van Van


Desde su fundación en 1969, la orquesta Los Van Van y su director, Juan Formell, se convirtieron en cronistas de la sociedad cubana.

A la capital le dedicaron varias canciones, todas con música para bailar y letras para pensar. Entre las más conocidas: La Habana no aguanta más, La Habana sí y el guaguancó De La Habana a Matanzas.

Tania Quintero

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sábanas blancas: Gerardo Alfonso


Gerardo Alfonso, compositor y guitarrista perteneciente al Movimiento de la Nueva Trova, le ha dedicado varias canciones a La Habana, la ciudad donde el 1 de noviembre de 1958 nació, en el municipio obrero de San Miguel del Padrón.

Sábanas blancas fue compuesta en 1992 y se ha convertido en una especie de himno habanero, igual que Hoy mi Habana, de José Antonio Quesada, popularizada por Xiomara Laugart, una de las mejores voces femeninas cubanas de todos los tiempos.

Tania Quintero

lunes, 15 de diciembre de 2014

La especulación de La Habana: Paulo FG


Según La historia de la timba cubana, "otro fenómeno que se produce, propio del discurrir del uso lingüístico, es la resemantización o especialización de términos. En el caso de La especulación de La Habana, de Paulo FG, se eliminó totalmente su significado de base, y hoy día 'especular' se utiliza como sinónimo de ostentar o alardear en ciertas franjas del habla popular, lo que no guarda relación con su sentido académico".

Paulo o Paulito FG y la música bailable son sinónimos. Sea un tema social como El humo o la vida o una salsa de corte romántico como Hay amores, junto al nicaragüense Luis Enrique.

Tania Quintero

viernes, 12 de diciembre de 2014

Por La Habana: Miriam Ramos


Miriam Ramos en una canción poco conocida de de Marta Valdés, del género habanera.

Marta es autora de números popularísimos como En la imaginación, hit de los años 50 de Vicentico Valdés; Palabras, que acabo de descubrir en la voz dulce de Haydée Milanés, a quien conocí de niña en su casa del Nuevo Vedado; Tu no sospechas, una de las interpretaciones fuera de serie de Bola Nieve; No te empeñes más, del repertorio del bolerista Fernando Álvarez, y Deja que siga sola, que como nadie la cantaba Elena Burke, pero al no encontrarla en You Tube, me decanté por la versión masculina que hizo Pablo Milanés.

Tania Quintero

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Habáname: Carlos Varela



Después de la interpretación de su autor, Carlos Varela, la más conocida de Habáname es la de la española Ana Belén.

Tania Quintero

lunes, 8 de diciembre de 2014

Habana, cuándo te volveré a ver: Blanca Rosa Gil


En esta canción confluyen tres cubanos famosos: la intérprete, Blanca Rosa Gil, el compositor y pianista René Touzet y el músico y director de la orquesta, Julio Gutiérrez, autor de Así es La Habana, Llanto de luna e Inolvidable, entre otros números.

Tania Quintero

viernes, 5 de diciembre de 2014

Myriam Acevedo: el mapa de La Habana



Por los años noventa, mis hermanos me mandaron desde Miami un mapa de la Habana. Jorge* y yo lo queríamos tener desde hacía años. Jorge se posesionó inmediatamente del trazado, que nos trajo tantas reminiscencias y tantos amados recuerdos.

Yo inmediatamente fui a nuestra calle Súarez, Jorge, a su barriada del Cerro (Vista Hermosa entre la Rosa y Lombillo, cerca del parque Tulipán, su casa). Allí nació y se crió. Yo me fui, tomando por la calle Súarez hasta el cuartel de San Ambrosio y de ahí a Tallapiedra. La bahía estaba a dos pasos de nuestra casa…

Después hice el recorrido de mi casa a la Academia de Arte Dramático, en Rastro y Belascoaín. Es un recorrido para mí significativo, me explico. Fui a estudiar piano a la Academia de música, y al mismo tiempo, entré en la escuela de Arte Dramático.

Adolfo de Luis me presentó al examen de admisión, me había visto recitando y me incitó a presentarme con una poesía de Santos Chocano “La fuga”. La operación era muy kitsch, pero dio sus frutos. Entré en la Academia de Arte Dramático por todo lo alto. El piano me resultó muy duro, y lo dejé a la mitad del curso, pero en cambio, me gradué en la Escuela de Arte Dramático.

Descubrí que la calle Gloria me llevaba derechito a la Academia en sólo trece cuadras, este número lo recuerdo perfectamente, y ahora lo comprobé mirando el mapa.

Siempre he tenido debilidad por la urbanística, y seguramente fue ésta la causa por la que descubrí que llegar a Belascoaín atravesando el centro de La Habana es más largo y que Gloria me llevaba directo.

Me gustaba mucho ese recorrido porque iba siempre mirando las casas mientras trataba de descubrir algún curioso.

Otro recorrido que seguí en el mapa fue el camino de mi casa al Instituto de La Habana. En invierno, Alberto y yo salíamos casi de noche para ir al Instituto pues las clases comenzaban a las ocho. Tomábamos Súarez hasta Monte, atravesábamos el parque de la Fraternidad, cruzábamos el Teatro Martí y llegábamos al plantel.

Otro que pocas veces hice a pie fue el de la casa de Julia Astoviza en la calle Inquisidor. Veo en el mapa que está como a dieciséis cuadras. Casi siempre iba en tranvía, creo que tomaba el Luyano-Malecón.

Después estaba el usual a La Habana Vieja que hacíamos Lilia y yo, o Lilia, Alberto y yo, ya que se iba a comprar a Muralla, al barrio de los judíos, casi siempre bajo un sol que rajaba las piedras.

Allí en Muralla, en las quincallerías y las tiendas, se compraba telas, abanicos, prendas, un sinfín de cosas. Lilia era experta en comprar bueno y barato. La ropa de mamá, Lilia, Alberto y la mía se cosía en casa.

Después hice el recorrido por el Paseo del Prado hasta el Malecón. Prado arriba, Prado abajo.

¡Qué bello el Paseo del Prado!

¡Qué bella nuestra ciudad!

Este texto es del libro de memorias que Myriam Acevedo dejó escrito antes de morir. *Jorge es Jorge Carruana, pintor y diseñador que fue compañero de Myriam desde finales de los 60.

Foto: Myriam Acevedo en Italia, en 1968-69. La foto y el texto fueron tomados del blog Lanzar la flecha bien lejos, de Rosa Ileana Boudet.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Recordando a Frank Domínguez


Los cubanos que nacimos en la década de 1940, tuvimos un gran privilegio: haber podido ver y escuchar en vivo a los mejores exponentes del 'feeling' y el bolero, como el compositor Frank Domínguez, quien a los 87 años acaba de morir en México, una semana después de que en ese país también se nos fuera la cantautora Ela O'Farrill.

Corría el año 1963 y junto al que después sería mi esposo y padre de mis dos hijos, el abogado Rafael García Himely, dos o tres veces a la semana recorríamos los clubes y restaurantes de moda. Entonces, no hacía falta tener un salario alto para disfrutar de la noche habanera: el dólar no había hecho su aparición en la isla y todo se pagaba en pesos cubanos, la moneda nacional. Los precios, baratos, accesibles a los bolsillos de la gente de a pie como nosotros.

Uno de los recorridos empezaba en el restaurante El Conejito, en 17 y M, Vedado, o en La Torre, que quedaba enfrente, en el último piso del Focsa. Continuaba en El Gato Tuerto, en O entre 17 y 19, a un costado del Hotel Nacional, alma de las descargas de la actriz y cantante Myriam Acevedo y de César Portillo de la Luz, entre otros. Después íbamos al Pico Blanco, en O y 25, en la azotea del hotel St. John's, santuario del 'ronco' José Antonio Méndez.

Ya ahí hubiéramos podido terminar la noche, pero desde La Rampa -en aquella época se caminaba bastante- nos íbamos a pie hasta Calzada y C, donde en el club Imágenes, Frank Domínguez tocaba y cantaba sus propios temas. Para ser sincera: las mal interpretaba. Como la mayoría de los compositores, Frank no tenía buena voz (una excepción entre los cantautores es Pablo Milanés). El lugar se llamaba así por Imágenes, uno de sus números más conocidos.

En otras ocasiones cenábamos en El Monseñor, en 21 y O. Además de comer pargo asado, langosta grillé o filete mignon a la plancha, podías deleitarte con el irrepetible Bola de Nieve. Y luego de andar unas pocas cuadras, íbamos a La Red, en 17 y L, templo de La Lupe. O al Scherezada, en 17 y M, en los bajos del Focsa, una de las catedrales que tuvo Elena Burke cuando tenía el acompañamiento de su guitarrista Froilán. Antes que dieran las 12, cumplíamos el ritual de cerrar la noche con Frank Domínguez en Imágenes. Después, a esperar la confronta de la guagua, bien en la calle Línea o en la propia Calzada, por donde pasaba la ruta 20. No teníamos amigos con auto y en 1963-64, ni soñar con un taxi, estatal o privado.

También éramos asiduos al Club 21, el Club 23, La zorra y el cuervo, el Salón Rojo del Capri y las cañitas del Habana Libre, todo en el perímetro de La Rampa, que comenzaba en Infanta y Malecón y terminaba en 23 y L. Era la zona más glamorosa de la capital, con aceras incrustadas con obras de Wifredo Lam, Amelia Peláez y René Portocarrero. Portocarrero vivía en el edificio que hace esquina en 21 y O, frente al Nacional y al Monseñor, y te lo podías encontrar por la calle, a él o a su pareja, el pintor Raúl Milián.

Tanto Rafael como yo, estábamos a la caza de las descargas o actuaciones de Freddy, Angelito Díaz, Marta Valdés, Moraima Secada, Leonora Rega, Meme Solís, Marta Strada, Fernando Álvarez, Omara Portuondo y su guitarrista Martín Rojas, Doris de la Torre, Gina León, Ela Calvo, Pacho Alonso, Celeste Mendoza, Bobby Jiménez y los dos Orlando, Contreras y Vallejo. Y de los pianistas Frank Emilio, el ciego maravilloso, Enriqueta Almanza y Huberal Herrera, muy amigo de Rafael. Los dos eran negros y habían estudiado Derecho en la Universidad de La Habana.

A diferencia de Rafael, fallecido en 1977, a los 51 años, Huberal Herrera aún vive y sigue tocando piano. El pasado mes de mayo, por su 85 cumpleaños, en un concierto en el Convento de San Francisco de Asís, Habana Vieja, interpretó a Hubert de Blanck, Joaquín Nin, Ignacio Cervantes, Cecilia Arizti y Lico Jiménez. Para el musicólogo Orlando Martínez, "Huberal Herrera es el intérprete más fiel y concienzudo de la obra pianística de Ernesto Lecuona".

En mi blog, en Del Benny y sus canciones, publicado el 8 de febrero de 2008 (texto que me llevó su tiempo, igual que los dos sobre las damas de la canción cubana, entre otros muchos posts musicales que he subido a mi blog en los siete años de existencia), le dediqué espacio a Frank Domínguez. Reproduzco varios párrafos:

"El guitarrista, compositor, arreglista y director Senén Suárez (Matanzas 1922-La Habana 2013) ha realizado un acto de justicia al recordar a autores a quienes Benny Moré interpretó canciones y aún viven. El artículo se titula Compositores radicados en Cuba que todavía escuchan las obras grabadas por el Benny, y el 14 de enero de 2008 fue publicado en Cubarte.

"Estos compositores son Ricardo Pérez Martínez, Francisco Escorcia Bringas, José Artemio Castañeda Echevarría, Luis Mariano García, Mercedes Fernández, Rolando Vergara, Frank Domínguez, Enrique Benítez, Roberto Nodarse y Senén Suárez. Con excepción de Frank Domínguez, desde 1991 residiendo en Mérida, Yucatán, los demás continúan en Cuba.

"Ojalá esos viejos compositores tengan un nivel de vida acorde a la trascendencia de su obra y por concepto de derechos de autor reciban el dinero que les corresponde y no tengan que depender de una jubilación de 200 o 300 pesos mensuales, equivalente a 10 o 15 dólares. Ojalá los dejen entrar y salir libremente del país y recibir aplausos de otros públicos, como al final de sus vidas recibieron Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Pío Leyva. Ojalá ningún otro compositor, intérprete o músico cubano, vuelva a ser abandonado y olvidado, como ocurrió con Carlos Embale, cantante del Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, fallecido en marzo de 1997.

"Que no se repita la historia de Frank Domínguez. Según Contacto Magazine del 3 de diciembre de 2001, "a pesar de su grandeza inevitable, el gobierno cubano, propietario de todos los medios de producción y servicios del país, incluida la industria discográfica, estuvo 30 años sin grabarle un disco, e inclusive envió a un grupo de comisarios de la cultura a evaluar la calidad musical de un hombre que en ese momento ya estaba en la historia de la música cubana. En 1980 Toña la Negra viajó a la Isla y al ver las condiciones en las que vivía el gran compositor, prometió no volver más a Cuba, y no volvió".

"Uno de los boleros más famosos del Benny, Mi corazón lloró, era de Frank. Pero Elena Burke (La Habana, 1928-2000) fue la intérprete por excelencia de sus números, entre los cuales se encuentran Cómo te atreves, No pidas imposibles, Refúgiate en mí, Si tú quisieras, El hombre que me gusta a mí, Imágenes, Me recordarás y Tú me acostumbraste.

"Canciones de Frank Domínguez han sido interpretadas por Celia Cruz, Olga Guillot, Esther Borja, Fernando Álvarez, René Cabel, Doris de la Torre, Pacho Alonso, Frank Emilio, Pablo Milanés, Rubén Blades, Willie Colón, Tito Puente, José Feliciano, Lucho Gatica, Luis Miguel, Ana Gabriel, Lupita d'Alessio, Pedro Vargas, Braulio, Lola Flores, Sara Montiel, Martirio, Tom Jones, Mina, Doménico Modugno, Nicola di Bari, Caetano Veloso, Gal Costa, María Bethania y Nana Caymmí, entre otros."

En el video que en You Tube seleccioné para este post, además de escuchar a Frank Domínguez tocar e interpreter Cómo te atreves, pueden ver imágenes de La Habana de hace más de medio siglo.

Con esta crónica, he querido rendir un sencillo homenaje a uno de los grandes de la música cubana de todos los tiempos: Francisco Manuel Ramón Dionisio Domínguez Radeón (Güines, La Habana, 9 de octubre de 1929-Mérida, México, 29 de octubre de 2014).

Tania Quintero

lunes, 1 de diciembre de 2014

Recordando a Ela O'Farrill



Una de las mayores recompensas para un periodista, es poder localizar y entrevistar a figuras que hicieron aportes a la cultura de su país y que por el paso del tiempo, la desidia o la desmemoria, han caído en el olvido. Es lo que tuve oportunidad de hacer con Ela O'Farrill, de quien publiqué dos trabajos: El regreso de Ela, el 3 de marzo de 2008, y Cosas de Ela, que el 31 de mayo de 2008 salió en Penúltimos Días y unos días después en mi blog.

En 2008, Ela tenía ya 78 años y no se manejaba bien con la computadora. La comunicación, vía email, fue posible gracias a una amiga suya residente en México. Reproduzco el correo que el 17 abril de 2008 Ela me envió y, a continución, mi respuesta:

Querida Tania: Después de la gran sorpresa por tu correo, y la emoción que me causó, vuelvo a comunicarme contigo. Pensé, con gran asombro, que tu mensaje venía de La Habana y me dejó perpleja tu valentía. Pero al conocer tu destino, también me sorprende que sigas tan bien informada y al tanto de lo que sucede en Cuba.

Vivo en Mexico D.F. desde 1969. Volví por primera vez a Cuba cuando se abrieron los vuelos para la comunidad en el exilio, pude llevar a mis padres, quienes habían venido a reunirse conmigo en 1974. El resto de mi familia sigue estando allá, he vuelto cada dos o tres años, y esta vez fue por petición de Omara Portuondo, que ha seguido atenta conmigo y coincidió con mi cumpleaños, el 28 de febrero, el mismo día de Elena Burke, mi gran amiga.

Tan pronto me sea posible y me tome un foto actualizada, te la enviaré con mucho gusto. Quiero aprovechar para aclararte que yo no busqué a Fidel, como dice Graciella Pogolotti en ese escrito: me lo encontré por pura casualidad en la esquina de O y 23. José Antonio Méndez era el más emocionado con aquel encuentro, él cantaba en el bar del Saint John y yo estaba haciendo el show Canciones en la Noche, en el Hotel Nacional, con Sonia Calero y un gran elenco, José Antonio también actuaba en los dos lugares. Toda una historia!

Yo sigo con el feeling. En Miami me dieron un homenaje, fue muy emocionante, una cantante amiga y habanera, Sonia Corp, fue la de la idea e interpretó mis temas, Roberto Lozano fue el pianista y un grupo de excelentes músicos, todos cubanos. Una vez más, gracias por tus palabras. Seguiremos en contacto. Abrazos, Ela.

Ese mismo día le respondí:

Querida Ela, gracias por su correo. Sería bueno poder escribir más de usted, porque mucha gente, joven y vieja, dentro y fuera de Cuba, quisieran saber más de su vida, su carrera, su familia.

También porque me parece tremendamente injusto que haya tan poca información sobre Ela O'Farrill en internet, como ya le dije, ni una foto. Hace poco, por un espirituano que escribió a mi blog, me enteré de la muerte en Francia de José Dolores Quiñones, autor de Los aretes de la luna y Vendaval sin rumbo, entre otras canciones. No se imagina, Ela, la movilización que varios amigos en distintos países hicieron para saber la fecha exacta de su muerte. Entre todos logramos hacer un dossier póstumo, algo triste, que de compositores, cantantes y artistas cubanos tan valiosos se sepa tan poco.

Cuando en 2007 en mi blog publiqué sobre la canción Matasiguaraya, me dolió mucho no haber podido poner suficientes datos de su autor, Lino Frías, durante muchos años pianista de la Sonora Matancera. Lino falleció en los 80 en Nueva York, no sé si dejó hijos ni familia, en Estados Unidos y en Cuba. La noticia del fallecimiento de Patato Valdés sí fue conocida, de él hay bastante fotos y datos, igual que de Cachao, que se nos fue hace poco. De haber vivido, en agosto Carlos Embale, para mí una de las grandes voces masculinas, hubiera cumplido 80 años, y no sé si sabe que terminó alcoholizado, deambulando por cafetines habaneros de mala muerte.

Disculpe que le haya puesto esos ejemplos extremos, pero hay que tratar de hacer los homenajes, libros, discos, documentales, mientras la persona esté viva y sana. Yo debo haberla visto alguna vez, porque a principios de los 60 iba con el hombre con quien después me casé y padre de mis dos hijos, al St. John's, Gato Tuerto, Monseñor, Scherezada, Imágenes, La Red y otros clubes y cabarets.

Él era abogado, pero muy amigo de Felito Ayón y la gente del feeling, pues siempre vivió por esa zona de La Habana y era asiduo a las descargas en el Callejón de Hammel. Por él conocí a César Portillo de la Luz y al "ronco" José Antonio Méndez, y muchas veces vi cantar a La Lupe en La Red y a Elena en el Scherezada. Por Zoila Castellanos, la esposa de Lázaro Peña, artísticamente conocida como Tania Castellanos (con los dos trabajé en 1959-61, cuando fui mecanógrafa en el Partido Socialista Popular), conocí a Pacho Alonso, al Benny (lástima que mi padre nunca me dejó ir a verlo cantar al Alí Bar) y a Bola de Nieve, quien vivía en el mismo edificio de los Peña-Castellanos, el Areíto, en Infanta y Manglar.

Nueve meses después, el 4 de enero de 2009 recibí un inesperado correo, esta vez de Italia:

Querida Tania, me llamo Myriam Acevedo, soy actriz y cantante cubana. Me fui de la isla en 1968 y vivo en Roma desde hace muchos años. He leido en “Penúltimos días” los artículos donde usted habla de Ela O’ Farrill. Yo era grandísima amiga de Ela, pero desde hace años no tengo más sus señas. Me gustaría mucho ponerme en contacto con ella y tener su correo electronico. Podría usted enviármelo a este mismo email? Si usted quiere tener mis señas, se las puedo enviar. Muchas gracias! Myriam Acevedo.

No solo puse en contacto a Myriam con Ela, si no que aproveché y entrevisté a la Acevedo. En abril de 2009 la entrevista salió en mi blog. El 22 de julio de 2013 Myriam falleció en Roma. No quise que pasara inadvertido el primer aniversario de su muerte y le dediqué un post.

Charlie Bravo, amigo y colaborador del blog de Zoé Valdés y de mi blog, desde muy joven se dedica a la música, que hasta hoy sigue formando parte de su vida, en particular el rock, el jazz, el blues y el feeling. Charlie ha recordado así a Ela O'Farrill:

Durante mucho tiempo viví en la barriada habanera de La Víbora y nunca olvidaré que mi abuelo paterno decía que la calle O'Farrill fue nombrada así por la dinastía musical que dio hombres y mujeres adeptos al jazz y al feeling, que fue la música de La Habana de los 60, con tantos compositores e intérpretes de un calibre que, a pesar de la cerrazón oficial, sobrepasaba los confines de la isla.

Ela O'Farrill, maestra de profesión, le dedicó una de sus composiciones a Freddy, que uno no sabía si era a Freddy, la inmensa cantante, o a un hombre llamado Freddy, como llaman a los Alfredos. No estoy seguro que los O'Farrill del jazz en New York fueran parientes de ella, pero no me extrañaría.

Su más grande éxito, Adiós, felicidad, le valió que la interrogaran en el DTI (departamento de investigaciones de la policía), le cuestionaran su sexualidad, y la expulsaran de los "gremios estatales de la música" como entonces decían. Adiós, felicidad la cantaba mi madre y a veces se unía una vecina y el dúo resultaba interesante. A mi madre le dio por cantarla en la etapa más musical de su vida, en los 60.

En 1980, después de lo del Mariel, un amigo de la familia, un músico que mi padre había conocido una vez que estuvo castigado en la agricultura, trajo a Ela O'Farrill a nuestra casa. Había un piano, ella le dio una pasada y cantó un fragmento de Adiós, felicidad.

Cuando ella compuso esa canción, en Cuba circulaba, de mano en mano, la novela francesa Bonjour tristesse, de Francoise Sagan, escrita por una juvenil autora de 18 años. Si mal no recuerdo, la novela debe ser de 1958 o 59, de cuando Cuba estaba más adelantada que muchos de los países europeos destruidos por la Segunda Guerra Mundial y que el Plan Marshall ayudó a reconstruir.

Aquel día, después que Ela terminó de cantar, mi madre le ofreció café y se sentaron en la cocina como si se conocieran de toda la vida y nunca antes se habían visto, a no ser de lejos en El Gato Tuerto o en El Escondite de Hernando.

Se está acabando la verdadera cultura de Cuba, con la cual me sentía identificado. Lo que va quedando es lo de los simuladores y los descarados. Nada más. Cada día me despierto pensando que leeré el obituario de otra persona anciana cuyo arte admiro. Y no solo cubanos, sino también por ejemplo BB King que no está bien, y el verdadero rey del rock de los 50 (más que Elvis a mi juicio), el loco de Jerry Lee Lewis.

Las canciones de Ela fueron interpretadas por Freddy, Elena Burke, Bola de Nieve y Meme Solís, entre otros grandes intérpretes de la década 1950-1960. Ya de la música cubana no va quedando nada. Una pena.

La autora de Adiós, felicidad se nos fue el 24 de octubre de 2014, un viernes del otoño mexicano, lejos de Santa Clara, la ciudad donde había nacido el 28 de febrero de 1930. Quienes hemos crecido escuchando lo mejor de la música popular cubana, siempre la recordaremos.

Tania Quintero

Nota.- La foto Ela O'Farrill que encabeza el post, Ela me la envió a través de Minerva Salado, periodista y escritora cubana residente en México hace más de veinte años. La recibí en mi correo electrónico el 30 de mayo de 2008. Cubadebate, sitio oficial del régimen cubano, la puso en una información sobre la muerte de Ela. La copiaron de Cosas de Ela, no sé si de la entrevista publicada en Penúltimos Días o en mi blog. Da igual, no le dieron crédito. Algo 'normal' en un país donde la falta de respeto está a la orden del día y donde de 'a pepe timbales' se copia y piratea todo lo que se estime conveniente.


Escuchar Adiós, felicidad en las voces de Bola de Nieve, Omara Portuondo, Pancho Céspedes y Lazarito Valdés y Bamboleo.